VACACIONES

» Lo que de verdad quiere una persona, sea joven o adulta, se comprende no por cómo trabaja o estudia – que es lo que está obligado a hacer -, no cuando se mueve determinado por conveniencias o deberes sociales, sino por cómo emplea su tiempo libre.

Si un chico o una persona madura desperdicia su tiempo libre, no ama la vida: es un necio. Y las vacaciones suelen ser el momento en el que casi todos nos volvemos necios.

Por el contrario, el tiempo de vacaciones es el más noble del año, porque uno se compromete como quiere con el valor que reconoce más relevante en su vida; o bien, no se compromete con nada, pero entonces es un necio.(…) En vacaciones uno es libre y, si es libre, hace lo que más quiere.

Esto implica que las vacaciones son algo muy importante. Lo que supone, en primer lugar, valorar la elección de la compañía y del lugar, pero, sobre todo, un cierto modo de vivir: si las vacaciones no te hacen recordar lo que más querrías recordar;

(…); si no te hacen vivir un sacrificio con alegría, el tiempo de descanso no alcanza su objetivo. Las vacaciones deben ser lo más libres posible. El criterio es el de respirar, si puede ser, a pleno pulmón.»

D. Giussani, El tiempo de la libertad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *