SAM SAM +6

Es sábado. La escuela cierra hoy. Solo un par de personas van a pasar hoy por aquí, de modo que madrugamos un poco, no porque hacerlo aquí tenga especial interés, ya que en Senegal se vive de noche, cuando el calor no aprieta. No queremos que haya mucho tráfico y desconocemos el horario de barcos a I´lle de Gorée. Al final estaremos a tiempo para esperar al barco de las 10. Pagamos la tasa de no residentes en Africa y esperamos para embarcar. El agua del puerto tiene una capa más que generosa de fuel y basura. Varios barcos mercantes nos rodean y comienza la travesía. Es un día nublado. Mejor para nuestra piel peor para nuestras fotografías. El trayecto no es muy largo. Aquí no se mira el reloj ni el móvil. A la llegada asoma un pueblo de aspecto europeo. Los únicos tejados de teja que hemos visto desde nuestra llegada a Senegal. Las cosas hechas para que duren duran.

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Por desgracias no todos los monumentos traen buenos recuerdos. Gorée es un testimonio de la vergüenza de la humanidad. En esta isla, de la que no podían escapar, salían los esclavos para las plantaciones de azúcar y algodón del Nuevo mundo. Hacían el “triaje” Separaban a los mas fuertes, que solían ser los que venían muy del interior, de la actual Camerún. A los enfermos los echaban al mar, los niños y las mujeres a parte. En un pequeño cubículo de menos de dos metros de largo por uno de ancho metían a los “recalcitrantes”, aquellos que les daban mas trabajo. No tenían sitio ni para estar sentados. Una puerta que daba directamente al mar y embarcar hacia la muerte o hacia los trabajos forzados y una vida indigna. Siglos y siglos costó arrancar la vieja costumbre de tantas civilizaciones, que fue asumida por un reino católico como el francés, para nuestra vergüenza.

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Aquí estuvo rezando Juan Pablo II el 22 de febrero de 1992. La parroquia católica de San Carlos Borromeo ha recogido palabras de su discurso: “qué largo es el camino que la familia humana debe recorrer antes de que sus miembros aprendan a mirarse y a respetarse como imágenes De Dios. Para amarse al final como hijos e hijas de un mismo Padre Celestial”

Y es cierto que siguen quedando muchas esclavitudes en la humanidad, y que seguimos sin mirarnos los unos a otros como hermanos, a pesar de las diferencias de cualquier tipo.

A las 11 había Misa en la parroquia por lo que no pudimos visitarlo, pero disfrutamos del resto de la isla.

Sigue siendo Senegal, con lo que también parece un gigante mercadillo. Aquí venden cosas un poco mas elaboradas, he incluso hemos visto varios talleres que hacen cuadros de arena, como el San Juan Bautista que compramos en Keur Moussa. Además la cultura del reciclaje nos sorprende con abras de arte a la venta hechas con relojes, móviles viejos, candados. Además de cuadros hechos de collage con telas muy parecidas a las que hemos visto trabajar en nuestro centro.

Además Regina ha visto a una mujer haciendo unos abanicos con tela que le permitirían aprovechar la pieza de cuero enorme que le han dado a la hermana. Cuando la miran rodeados de toubabs suele decir que ella es senegalesa, pero de corazón. No miente. Por eso la aplauden.

Procuramos estar de vuelta para el barco de las 12. La isla no es muy grande.

Salimos del barco y nos acercamos a la recién restaurada estación del TER, el tren de alta velocidad que aún no ha sido inaugurado.

De allí a Nuestra Señora de la Victoria, la catedral de Dakar. No hay tiempo para mucho mas. Hemos quedado a comer con Madame Salay que hizo sus estudios en Bërëbu Jamm. El orgullo con el que Regina entra en aquellos pocos metros cuadrados solo es superado por la alegría de Salay al tenernos allí. nos han preparado un suculento plato típico. pollo, arroz, cebolla. muy abundante y muy bueno. Picante, como no puede ser menos, y regado con los zumos típicos de fruto del Baobab y de más frutas. Salay cuece los zumos, como aprendió en Bërëbu Jamm, con lo que no vemos problema en tomarlos. Ha sido una comida encantadora. allí, al fondo del pequeño local no llamamos la atención, somos otros clientes comiendo su comida.

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Desde allí nos dirigimos al local de Suzane. Las mismas condiciones. además recibió un crédito para poder poner la cocina y la nevera, pero tiene ya tres empleados. Susana es una mujer de 26 años tan oscura de piel que su reluciente sonrisa aún llama más la atención. hacemos gasto con unos dulces que tiene bien empaquetados y volvemos a descansar a casa. Al llegar descubrimos que están tostando maní. vamos a llevar para España. casi nos quemamos probándolo. Las hermanas Iglesias ya se van por la tarde. Babacar las lleva al aeropuerto. Después de la despedida nos sentamos a hacer una evaluación de la Misión y de nuestra misión. hemos llegado a la conclusión de que nos vamos tan felices porque la labor de Regina es un oasis en el desierto que cambia su alrededor. Cuanto mas cerca del centro mas se nota. Terminamos la reunión y ya de pie se siente decir a Regina que ya nos ha picado el mosquito de la Misión. No le falta razón. la sentimos nuestra desde hace días.

Nos vamos a rezar con los escolapios. Rezan en francés, pero rezan al Padre y los sentimos ya muy cerca. Después celebraremos la Misa nosotros. En la postcomunión he descubierto, que sin saberlo llevo bebiendo agua no embotellada desde la primera Misa, al hacer la purificación de los vasos sagrados. Desde luego si no ha sido el mosquito habrá sido el agua. Salimos con

tiempo para la cena. Repetimos con la tortilla porque aquí no se tira nada, pero aún nos sabe más rica que la tarde que la empezamos. Con lo que nos costó cuajarla la valoramos más.

Mañana es domingo y queremos ir a la parroquia

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